martes, 14 de febrero de 2012

La "varita mágica" de Maxi López

  • El ex jugador del Barcelona y River Plate dice que vive "un sueño" en Milán

  • "Llegar hasta aquí es difícil; estoy viviendo un buen presente y tengo que aprovecharlo"

Buenos Aires, Barcelona, Mallorca, Moscú, Porto Alegre, Sicilia y Milán. Maxi López, como la mayoría de futbolistas americanos que un día decidieron cruzar el Atlántico, lleva media vida dando tumbos de un país a otro, de América a Europa y viceversa.
El pibe alto y de melena rubia que llegó a Barcelona con 20 años luce ahora una cresta de mohicano, juega en el Milan y el sábado se estrenó a lo grande con el club lombardo en la liga italiana. Entró en el campo a los 66 minutos, cuando su equipo perdía por 1-0 en el estadio del Udinese, y dio un vuelco al partido con un gol y una asistencia.
"Marcar con esta camiseta era un sueño que se ha hecho realidad", dijo el delantero argentino, que se incorporó al Milan en el mercado de invierno procedente del Catania. Nadie le hubiese pronosticado una oportunidad como ésta después de pasar por el FC Moscú y de haber hecho el camino de vuelta a América para jugar en el Gremio brasileño. "Sé que estoy tocado por una varita mágica, estoy viviendo un buen presente y tengo que aprovecharlo".
A punto de cumplir los 28 años y a la espera de su tercer hijo con la modelo y vedette Wanda Nara, López pretende echar raíces en Milán. "Ahora que estoy acá, ya metido, quiero quedarme prácticamente a vivir", dijo el argentino a 'todapasion.com'. Su objetivo es jugar al menos dos años en el equipo 'rossonero'. "Me gustaría estar un par de años en este club porque la verdad es que llegar hasta aquí es difícil, no es cosa de todos los días".
El bonaerense guarda un buen recuerdo de casi todos los lugares donde vivió, especialmente de Barcelona. "Se puede decir que llegué en un momento perfecto. Faltaban seis meses para conseguir el primer título después de tantos años; la gente y la ciudad estaban con una alegría impresionante. Después estaba lo que te brinda Barcelona, ya sea montaña, mar, ciudad... Tienes una combinación de todo y un clima bárbaro. Estuve dos años y medio y lo pasé perfecto".
Aunque atravesó por momentos difíciles en su carrera, como el día en que se negó a jugar en el Gremio de Porto Alegre, asegura que la familia le aporta la estabilidad necesaria. "Creo que el trabajo es importante en la vida de un ser humano, pero no sé si lo es todo. La familia es lo fundamental para mí y si ellos están bien y se encuentran bien, lo demás va adelante".
Su única deuda pendiente es la selección argentina, pero no se obsesiona con eso. "Sé que tengo una cuenta pendiente con la selección porque nunca tuve la oportunidad y soy consciente también de que el nivel es atísimo. Pero si uno hace las cosas medianamente bien en un club de este nivel, la repercusión que toma es importante y el nivel es alto. Entonces, por ahí, la posibilidad de la selección puede llegar en algún momento. No es que me deje sin dormir, pero lo máximo que puede hacer un futbolista es la selección, así que me gustaría en algún momento probar esa sensación". De momento va bien encaminado.

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